viernes, 30 de diciembre de 2011

Capítulo 1

14 de Febrero.
Las nubes cubren el cielo volviéndolo grisáceo, desafiando así la magia del día de los enamorados.
Pero el triste y deprimente ambiente no afecta a aquellos individuos que viven únicamente del egocentrismo.
Este es el caso de Ian, un chico de dieciséis años al que todo el mundo en el instituto tiene como modelo a seguir, como inspiración. Todos comenten un error.
Los ojos de Ian son de un azul indefinido, reflejan lo poco que valora a las personas y lo poco que lo importan los sentimientos de los demás.
Sus facciones bien definidas no expresan nada, ninguna emoción.
Y su cabello rubio, por tanta gente envidiado, no hace más que incrementar su ego.


En un día como este, Ian va obviamente acompañado de alguien que lo idolatre. Se trata de una chica, Ahinoa, está completamente enamorada. Él deja que ella se haga ilusiones para más tarde destrozarla.
Ian y Ahinoa caminan por Sol, en el centro de Madrid.
La gente ríe, se hacen carantoñas unos a otros, son felices.
Otros en cambio viven amargamente el día en soledad, acompañados únicamente de un bocadillo de calamares.
Entre los alegres puestos llenos de gente, una mujer llama la atención a la joven pareja.
-¡Para los enamorados! -exclama la mujer, tendiéndoles una caja en forma de corazón.
Ahinoa coge la caja y la abre. Dentro hay una especie de caja de madera oscura de considerable tamaño.
Ian pasa la mano por encima de la caja, tocándola suavemente con los dedos.
Al hacerlo, una gota cae desde el cielo, mojando su mano. Muchas gotas caen después de esa. Comienza a llover fuertemente.
Ambos se giran para devolver la caja a la misteriosa mujer, pero ya no está.
Extrañados, echan a correr para refugiarse de la lluvia.